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LA BIBLIA DICE…
INTRODUCCION
El libro de Gálatas fue considerado por F. W. Farrar como la Carta
Magna de la Emancipación Espiritual, porque allí se declara que
Cristo nos redimió de la ley, hecho por nosotros maldición...
a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Con
la ayuda del Señor, a partir de este estudio bíblico, estaremos
examinando los tesoros espirituales que Dios nos ha concedido
y que han quedado registrados para la eternidad en este magnífico
libro. Como ha sido nuestra costumbre, antes de introducirnos
en el estudio de un libro de la Biblia, es necesario dar atención
a algunos detalles importantes que deben ser tomados muy en cuenta
para una cabal comprensión del contenido del libro.
En primer lugar, quisiera referirme al autor del libro.
Tanto la evidencia interna como la evidencia externa apuntan a
que el apóstol Pablo es el autor del libro.
Consideremos la evidencia interna.
El
primer versículo del primer capítulo declara que el autor del
libro es el apóstol Pablo.
Note lo que dice: “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre,
sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los
muertos)” Más adelante, en el capítulo 5 versículo 2 se menciona
nuevamente a Pablo como el autor de la Escritura.
Dice
así: “He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada
os aprovechará Cristo” Por estas dos citas en el mismo libro y
por el tenor del libro, es decir por el estilo, por la forma de
decir las cosas, es irrefutable la declaración que el apóstol
Pablo es el autor del libro de Gálatas.
Esta es la evidencia interna.
En relación con la evidencia externa, los padres de la iglesia
Cristiana fueron unánimes en reconocer al apóstol Pablo como el
autor del libro de Gálatas.
El libro de Gálatas ha sido escrito en forma de carta, por eso
se lo conoce también como la Epístola de Pablo a los Gálatas.
Siendo
así, en segundo lugar, es necesario referirnos a los destinatarios
de la carta.
Su identificación aparece en la última frase del segundo versículo
del primer capítulo.
Dice así: “ a las iglesias de Galacia” Sabemos entonces que Pablo
dirigió su carta a varias iglesias locales ubicadas en una región
conocida con el nombre de Galacia.
Más
adelante en su carta, el apóstol Pablo hace una nueva mención
de los destinatarios de su carta cuando en el capítulo 3 versículo
1 les dice: “¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no
obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue
ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?” Queda
claro entonces que la carta que estamos estudiando fue escrita
a varias iglesias ubicadas en una región conocida con el nombre
de Galacia, cuyos habitantes eran conocidos con el nombre de gálatas.
El problema surge al identificar dónde estaba ubicada esa región
llamada Galacia.
El asunto de la fundación de las iglesias en Galacia ha presentado
un problema a los estudiosos de la Biblia por causa del significado
del nombre Galacia.
Años
antes del nacimiento de Cristo, unas tribus emigraron de Galia,
lo que es hoy la moderna Francia, se encaminaron hacia el Asia
menor y se establecieron en un una región que se llegó a conocer
como Galacia, palabra que significa “el país de los galos” Cuando
los romanos reorganizaron el viejo mundo, hicieron a la región
de Galacia parte de una provincia más grande que incluyó a otras
áreas y el nombre que pusieron a toda esa provincia es Galacia.
Así que, en los días del apóstol Pablo, cuando una persona mencionaba
la palabra Galacia, era difícil saber si se refería a la pequeña
región o a la provincia romana que era más grande.
Los estudios de la Biblia no están de acuerdo sobre si Pablo escribió
a las iglesias en la región de Galacia o en la provincia de Galacia.
El primer argumento se conoce como la teoría de Galacia del norte,
y el segundo, la teoría de Galacia del sur.
El asunto no ha sido completamente aclarado, pero la evidencia
parece indicar que el apóstol Pablo escribió esta carta a las
iglesias en la parte Sur de la provincia de Galacia, es decir
Antioquia, Iconio, Listra y Derbe; iglesias que Pablo fundó en
su primer viaje misionero, según el relato en el libro de los
Hechos, capítulos 13 y 14.
En tercer lugar, debemos referirnos a la fecha de escritura de
la carta.
Bueno, todo depende de la posición que adoptemos en cuanto a los
destinatarios de la carta.
Si la carta fue escrita a los creyentes del norte de Galacia,
cuyas iglesias fueron fundadas en el segundo viaje misionero de
Pablo, entonces la carta a los gálatas debió haber sido escrita
en el tercer viaje misionero de Pablo o en una fecha temprana
desde Efeso, quizá por el año 53 DC o más tarde, por el año 55
DC desde Macedonia.
Pero
si la carta fue escrita a los creyentes de Galacia del sur, las
iglesias fueron fundadas en el primer viaje misionero de Pablo
y la carta debió haber sido escrita después del final del viaje,
probablemente desde Antioquia, por el año 49 DC, con lo cual la
Epístola a los Gálatas sería la más antigua de todas las epístolas
Paulinas, escrita poco antes del concilio de Jerusalén.
A favor
de esta fecha está el hecho de que Pablo no menciona la decisión
del concilio de Jerusalén, que tan directamente atañe a los asuntos
que fueron materia de la carta a los Gálatas.
En cuanto al contenido de la carta se debe notar que los creyentes
de Galacia eran de origen pagano.
Gálatas 4:8 dice: “Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo
a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses” Pero
en algún momento, Pablo hizo contacto con esta gente pagana, les
predicó el evangelio de la gracia de Dios y los guió a recibir
a Cristo como su Salvador personal.
Pablo recuerda a sus lectores la alegría y la buena disposición
con que los gálatas recibieron el evangelio.
Gálatas 4:13-15 dice: “Pues vosotros sabéis que a causa de una
enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y
no me despreciasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes
bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
¿Dónde,
pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy
testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacados vuestros
propios ojos para dármelos.
” Sin embargo, esa situación se vio perturbada por algunos falsos
maestros que después de la salida de Pablo, se introdujeron en
las iglesias de Galacia para enseñar nuevas doctrinas, y a la
vez, atacar la legitimidad del apostolado de Pablo.
Según lo que dice la carta, estas personas querían obligar a los
gálatas a someterse a la ley de Moisés o al menos a parte de la
ley de Moisés.
Gálatas 4:21 dice: “Decidme, los que queréis estar bajo la ley:
¿no habéis oído la ley?” La parte de la ley de Moisés que los
falsos maestros trataban de forzar a que forme parte de la conducta
de los nuevos creyentes de Galacia era la circuncisión y la observancia
de algunas fiestas propias del judaísmo.
Según los falsos maestros, si los creyentes de Galacia no observaban
estos mandatos de la ley de Moisés, no podrían participar de las
bendiciones prometidas por Dios.
Pablo entendió muy bien que lo que estaba en juego no eran solamente
prácticas externas, sino la esencia misma del evangelio, el cual
tiene que ver con que la obra de Cristo en la cruz es absolutamente
suficiente para salvar a una persona y otorgarle todas las bendiciones
prometidas por Dios.
El apóstol escribe esta carta con mucha emoción, no tanto por
los ataques a su apostolado, sino más bien por el peligro que
veía para la verdad del evangelio.
El ser humano es muy propenso a hacer algún mérito para ganar
la salvación.
Se le hace muy difícil aceptar que la fe en la persona y obra
de Cristo es el único requisito para ser salvo.
Por eso es que el ser humano cae con tanta frecuencia en el error
no solo de pensar que la salvación es por buenas obras, sino más
peligroso todavía, el error de pensar que para ser salvos es necesario
poner la fe en Cristo como Salvador y además cumplir con algún
requisito más, de origen puramente humano.
Quizá hoy en día nadie intentará decir que para ser salvos es
necesario recibir a Cristo como Salvador y además circuncidarse
y guardar los días festivos del judaísmo, pero créame amigo cuando
le digo que hay muchos hoy en día que piensan que para ser salvo
es necesario recibir a Cristo como Salvador y además guardar el
séptimo día de la semana como día de reposo, o además bautizarse
en agua, o además ser miembro de alguna denominación, o además
nunca pecar, etc.
Cuando se añade cualquier cosa al único requisito de la fe en
Cristo para ser salvo, se está cayendo en el mismo error que cayeron
los gálatas, y por tanto el contenido del libro de Gálatas es
muy pertinente para nuestros días.
Con la ayuda del Señor, en nuestros próximos estudios bíblicos,
estaremos analizando este grandioso libro para nuestro beneficio
espiritual.
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