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¿QUÉ DE LA SANIDAD?
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La Biblia es  valiosa para nuestra salud física-espiritual

Hay muchos que dicen que su doctrina es Cristo céntrica, entonces deben hacer lo que el Señor Jesucristo realizó, sanar a los enfermos de la Iglesia y comunidad. Esta doctrina es bíblica, tenemos que orar a Dios con fe para que sane nuestras enfermedades.

A continuación analicemos seis aspectos claves de la sanidad divino-humano, ¿Cuáles son estos aspectos? ¿Sana Dios actualmente? 

1. Consideremos este pasaje: Marcos 1:29-34

“Tan pronto como salieron de la sinagoga,  Jesús fue con Jacobo y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre,  y en seguida se lo dijeron a Jesús. Él se le acercó,  la tomó de la mano y la ayudó a levantarse.  Entonces se le quitó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer,  cuando ya se ponía el sol,  la gente le llevó a Jesús todos los enfermos y endemoniados, de manera que la población entera se estaba congregando a la puerta. Jesús sanó a muchos que padecían de diversas enfermedades. También expulsó a muchos demonios,  pero no los dejaba hablar porque sabían quién era él”.

Notemos que el Señor Jesucristo, sanó a la suegra de Pedro, algunos creen para que les cocine, en realidad lo hizo por amor y por voluntad, lo mismo hizo al sanar a todos los enfermos; a los endemoniados les expulsó los demonios. 

El Señor sanó sin exhibirse, buscó la Gloria de Dios y servir al prójimo.

2. Ahora bien, la pregunta ¿Qué de la sanidad? Debe hacernos reflexionar:

Primero, al orar con fe, Dios puede sanar cualquier enfermedad. Lo hizo con la fe de ellos y no necesariamente del enfermo, pruebas, evidencias, por supuesto, las hay en Marcos 2:1-12

Segundo, el Señor sana sin fe.  Caso de Malco, cuando Pedro le cortó la oreja el Señor Jesucristo lo sanó inmediatamente, sin fe. Lucas 22:51

Tercero, Dios puede no sanar la enfermedad como pasó con el Apóstol Pablo, oró tres veces y con fe, y el Señor no lo sanó, según 2 Corintios 12:8-9 Para que se manifieste la gracia de Dios.

Cuarto, Dios sana de acuerdo a su voluntad. Tenemos el caso del Rey Exequias, cuando el profeta Isaías le dio la noticia que iba a morir, este Rey clamó enseguida a Dios, le rogó, le lloró, y el Señor le prolongó por su soberana voluntad 15 años más de vida.  Lea 2 Reyes 20:1-11

Quinto, en el pasaje que acabamos de citar, notamos que el profeta Isaías sana al Rey Ezequías, por la voluntad soberana de Dios y por medio de la medicina, en este caso, lo sanó con una masa de higos: “Entonces Isaías dijo:  "Preparen una pasta de higos."  Así lo hicieron;  luego se la aplicaron al rey en la llaga,  y se recuperó”. 2 Reyes 20:7

3. Entonces, ¿Dios sana por medio de las Medicinas y los Médicos?

Por supuesto, que sí.  Él sana por medio de personas que se dedicaron a cuidar y administrar la salud humana.  Es obvio que debemos ser sabios porque hay buenos médicos, y otros que solamente les importa el dinero y no la persona.  Podría ilustrar numerosos casos, pero prefiero ser positivo y escribir en los buenos médicos que obran en beneficio del ser humano, necesitado, de salud.

Dios sana por medios naturales, como las plantas y aguas de hierbas, y remedios caseros, pero cuidado, no somos médicos y debemos tener cuidado de automedicarnos cuando no sabemos o desconocemos lo que nos pasa en una fuerte diarrea, y enfermedades que requieren de un buen profesional. Es obvio, no tenemos ni para las medicinas, peor para un Médico, es cierto, pero allí está primero nuestra fe en Dios, luego la oración en familia, luego la Iglesia para que ore y finalmente el Médico. Este orden, es ideal, pero si hay que aplicar los primeros auxilios, más que orar, si alguien se estrangula o asfixia, por atragantamiento, es mejor ayudarlo, con conocimiento de causa.

4. Y ¿Qué de la unción con aceite, que cita Santiago 5:14-16?

Hay que saber aplicar este pasaje. No es cualquier “predicador” que sale en TV o cualquier sectarista chiflado, que ora y tira al suelo a la gente, lo digo con respeto, pero con indignación, porque la persona se exhibe, es aplaudida y admirada por sanar, cuando puede orar en secreto, sin necesidad de tirar a la gente al piso, y dejar que Dios lo sane o no.

En la década de 1980, cuenta el Pastor López, siendo un joven fui a una “gran campaña de sanidad” donde estaba un “famoso predicador” extranjero. Viajamos más de 100 Kms de distancia, porque era famoso, y no fue a Vinces, pueblo de 60.000 habitantes por ser ciudad desconocida. Fue a la ciudad populosa de Guayaquil, Ecuador y a un estadio de Fútbol; el predicador invitó a los enfermos a pasar adelante, yo llevé a una hermana en la fe anciana, que se trasladaba en una silla de ruedas; oramos con fe y fervor, para que la hermana sea sanada.

El predicador decía, quien no salga sanado, es porque no tiene fe. Salimos frustrados con la hermana, y la volví a llevar en su silla de ruedas. Por eso, es que tengo razón en tener mis dudas, no en la sanidad, sino en los famosos predicadores, que olvidan que Dios sana o no sana. 

Aclaro algo importante, si hay siervos de Dios honestos, que oran y Dios sana, o ellos mismos dicen al público, que Dios no sana si no es su voluntad.  En la historia de la Iglesia, si hay sanidades en público, pero hay que saber administrar tales aspectos, por razones de exhibicionismo

Leemos en Santiago 4:16  “Llame a los Ancianos de la Iglesia...”  Este texto es para un gran sermón, y por el espacio corto, lo resumo, así. Primero, aquí el enfermo es quien invita, llama a los Ancianos, Pastores o la persona madura en la fe, que lidera. Siempre es clave que oren los hermanos consagrados, en buena relación con Dios.

Segundo, “oren por él, ungiéndole con aceite”.  Note oren por él, o ella, y con aceite, pero no es el aceite el que sana, sino el Señor, el aceite es un símbolo, y no debemos andar ungiendo a la gente que viene al frente al altar, o en la casa, o peor ungir las cosas.  No es bíblico.

Tercero, “la oración de fe salvará al enfermo”. La oración de los que oran, y no del enfermo, anótelo bien.

Cuarto.  La confesión es clave, no es por orar solamente que es sanado, sino por la confesión de sus pecados, y orar con fe en el Señor que sana y obra según su voluntad.


5. Quiere decir ¿Qué Dios disciplina con enfermedades a los que no son sanados? para que confiesen sus pecados...

Sí y no.  Hay personas que son disciplinadas por el Señor, y hasta pierden la vida como medida drástica y de disciplina cuando han sido desobedientes al Señor, quien desea en bien de cada hija(o) suyo.
Hay enfermos cuando no han sabido autoevaluarse o pedir consejo para tomar la Santa Cena, por ejemplo.

Por todo esto, es importante obedecer y seguir el consejo de 1
Corintios 11:27-31 

Considere los versos 29-30: “Porque el que come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su propia condena. Por eso hay entre ustedes muchos débiles y enfermos,  e incluso varios han muerto”.

Hay hermanos en cambio, en prueba que Dios las somete para ejercitar la paciencia y otras virtudes para progreso del creyente, quien debe adoptar y tener la actitud y obediencia que señala Santiago 1:2ss

“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra,  para que sean perfectos e íntegros,  sin que les falte nada”.  Dice Santiago 1:2-4

De manera que cuando estamos enfermos bien puede ser por una prueba de parte del Señor, o un pecado por descuido nuestro, incluso por un descuido, por no abrigarnos bien y nos agripamos y enfermamos.

6. ¿Cuándo entonces, opera en don de sanidad? 

Cuando dejamos que Dios obre, no necesariamente hay que tener este don de sanidad a mano, porque Dios obra y sana, de acuerdo a su soberana voluntad.  El que tenga y crea en el don de sanidad puede orar y ver gente que es, o no es, sanada. Hay que ser honestos. El don es un canal para que Dios obre o no, según su soberanía.

Como Pastor de una Iglesia pequeña en un área urbana marginal, donde son la mayoría gente pobre, de escasos recursos, oro generalmente cada Domingo, y entre semana por los enfermos y Dios obra, sana según su voluntad. Hay hermanas sanadas, no tienen ni para la medicina, u otras veces, se van a su casa a descansar físicamente.  Tenemos que tener fe en Dios y esperar en Él, cuando no hay sanidad

Alabemos al Señor por la sanidad, para su Gloria. No hagamos de la sanidad un gran espectáculo como hacen algunos predicadores, que hasta tiran al suelo a la gente y son aplaudidos, cuando debemos dar la Honra al Señor Jesucristo.

Ore con el don o sin el don, lo importante es dejar que Dios obre y la fe en Él, nos mantenga creciendo y nuestra vida dependa de Dios.


EN CONCLUSIÓN:

Dios quiere que tengamos salud, o bienestar integral, aún si es miope, o se envejece por causa natural, o aún en la discapacidad o plena salud alabe al Señor, porque Él es soberano y obra para bien del creyente, recuerde Romanos 8:28

Es muy importante, ser agradecidos a Dios por la vida y salud que nos da y no solamente debemos buscarlo en la enfermedad, sino en la salud cuando estamos bien...

Recordemos estos principios vitales sobre la sanidad... para practicarlos en el seno de la familia, de la Iglesia y la comunidad.

•    Jesucristo sanó creativamente, y de diversas maneras...
•    Que Dios sana con fe o sin fe, y de acuerdo a su soberana voluntad.
•    Que Dios sana por medios naturales, o químicos, con medicinas y Médicos, pero como medios para que sirvan al prójimo y no se olviden de glorificar a Dios.
•    El aceite, no sana, es un símbolo, y no es necesario usarlo para sanar a un enfermo, excepto que el candidato pida que oren y puede aplicarse lo que señala Santiago 5:14ss
•    Dios disciplina con enfermedades y la muerte a los desobedientes y con pruebas para hacer crecer nuestra vida cristiana.
•    El don de sanidad esta sujeto a la voluntad de Dios, puede ser usado si acredita el caso. Debido a las posturas “evangélicas”, esta sujeto el uso del don de sanidad, que es un medio para que edifique la Iglesia y glorifique el Señor de la Iglesia.
•    Practique en la Iglesia el orar por los enfermos y enseñe que Dios obra para bien nuestro sea o no sanada la persona y que no debemos descuidar nuestro cuerpo, que es “templo del Espíritu”, según 1 Corintios 6:19

Creemos en la sanidad, sobre toda integral en cuerpo, alma y espíritu; por consiguiente cualquiera que sea nuestro estado de salud, debemos tener una actitud humilde y de agradecimiento al Señor por darnos la salud apropiada. 

No descuidemos nuestra salud. Somos administradores de la misma.
Dios sana directamente, por procesos, por los Médicos y por su soberana voluntad, para bienestar de su pueblo.
Dios sana = Jehová Rafah.

Escrito íntegro de Alan López para el Ministerio “La Biblia Dice...” 
Sea honesto(a) cite la fuente. 

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