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Cada mañana era la misma historia, mientras me dirigía a la oficina. Al principio observaba una gran cantidad de palomas que se apoderaban de la acera. Con el pasar de los días empece a fijarme más y más en ellas, me di cuenta que la culpa de que estén en el suelo, era de un montón de arroz tirado en el piso. Al siguiente día al pasar observe un segundo menú, ahora eran granos de maíz que habían sido desgranados cuidadosamente. Entonces empezó mi intriga
¿Quién alimentaba aquellas aves? Es más. ¿Quién tenía tanto tiempo y dinero como para variar su menú?
Mi curiosidad pudo más que mi sueño y el jueves en la mañana me levanté una hora más temprano. Al pasar nuevamente por la acera vi que las aves se encontraban vigilando desde el techo de una vieja iglesia. Perfecto, me dije. La persona que alimentaba a las aves todavía no había llegado. Observé pasar a diferentes personas. Primero una señora muy apurada con un vestido rojo y paraguas. Un hombre con un portafolio le siguió. Luego un grupo de niños pasó y junto con ellos un manojo de piedras que espantó a las aves. Entonces un gran auto se estacionó junto a la acera, era muy lujoso, un hombre abrió la portezuela. De seguro es él, me dije. Era mayor, elegante, tenía un buen auto, un prospecto perfecto para dar un poco de lo mucho que, se veía, tenía.
Aquel día recibiría una de las lecciones más profundas de mi vida. Mi sorpresa llegó al ver al hombre cerrar la portezuela y alejarse. Miré mi reloj, en un día normal yo debería pasar en unos cinco minutos. Fue entonces donde me fije en una mujer que estaba sentada sobre un banco de madera, tenía una gorra amarilla y una franela roja en la mano. Se levantó volteó un balde vacío y sacó una funda negra, caminó unos cuatro pasos y antes de que abriera la funda las aves la reconocieron, como hijas a su madre.
Era ella, la mujer que limpiaba los autos. ¿Quién lo hubiera dicho? Por lo menos yo no. Generosidad una cualidad que no se enseña en la malla curricular de una universidad, tampoco consta en el calendario temático de la escuela primaria. Generosidad cualidad absolutamente ligada a la excelencia.
Generosidad cuantas grandes historias se han escrito con esta palabra, cuantos grandes inventos nos han dejado hombres generosos como: Albert Einstein, Alexander Fleming, y Thomas Alva Edison.
Thomas Alva Edison es uno de mis ejemplos favoritos de generosidad.
Nació en Milán, Ohio, el 11 de febrero de 1847 y al cumplir siete años se mudó con su familia a Port Huron, Michigan, creció bajo el seno de una familia pobre, apenas tuvo la oportunidad de asistir a la escuela. Thomas Alva Edison fue educado en casa por su propia madre, que era maestra, pues a los siete años había sido expulsado de la escuela por "retrasado".
Thomas podía acusar a la sociedad de rechazo, pero prefirió dejarnos una muestra de lo que puede hacer un corazón generoso, con unos cuantos regalos para la humanidad.
La magnitud del conjunto de la obra de investigación llevada a cabo por Thomas Alva Edison puede apreciarse en sus justas proporciones indicando que obtuvo casi 1.100 patentes, por lo que se le considera el mayor inventor de todos los tiempos.
Entre otras de las muchas invenciones salidas de las manos y el ingenio de Edison destacan el telégrafo impresor, el telégrafo cuádruplex (1874), el micrófono de carbón (que mejoraba el desarrollado por A. G. Bell, inventor de la telefonía), el fonógrafo (1877), una máquina de dictado, el antecedente más directo del cine de los hermanos Lumière (el kinetoscopio, 1889), las pilas alcalinas (acumulador de ferroníquel, 1883) y diversos tipos de cemento y de hormigón. Sin embargo, su invención más popular fue el procedimiento práctico de utilización de la iluminación eléctrica. Inventó la bombilla eléctrica, la cual seguramente hace posible que usted pueda caminar por su casa en las noches sin tropezar.
“Nadie recibe honra por lo que le dan. La honra es la recompensa para el que da” Calvin Coolidge, presidente estadounidense.
Existen leyes absolutas como la siguiente: Démosle lo mejor a la vida y la vida nos devolverá lo mejor. Seamos generosos, con nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestro afecto, nuestros talentos...
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