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Matrimonio y Divorcio

El Original de este trabajo lleva por título
MARRIAGE AND DIVORCE.

Traducido con permiso de "The Good News Broadcast Association", para uso del programa Internacional de Radio "La Biblia Dice…"

 

Capítulo I.

MATRIMONIO Y DIVORCIO

DIOS ESTABLECE EL HOGAR

En esta serie de mensajes titulados, "Matrimonio y Divorcio", deseamos hablar en primer término acerca de la santidad del hogar establecido por Dios. El hogar fue la primera institución que Dios proveyó para el beneficio del hombre. Fue establecido antes de que apareciera el pecado, como lo registra la Biblia en Génesis 2:18-24:

"Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne."

El hogar es una institución de Dios, y por ello es de vital importancia que entendamos cómo lo planificó y con qué propósito lo estableció. Con esto en mente, no habrá ninguna dificultad para comprender las enseñanzas que presentan las Escrituras, acerca de este asunto. Dios es inmutable; El no altera sus métodos o principios para acomodarlos a la voluntad del hombre. Parece haber un cambio aparente pero es solo aparente, que algunos lo han tomado como justificación para aprobar el divorcio. Trataremos de este asunto más adelante y en esta misma serie de mensajes.

LA PRIMERA INSTITUCIÓN

Recordemos, entonces, que el hogar fue la primera institución que Dios proveyó para beneficio del hombre. En razón de que el hogar fue instituido por Dios, antes de que el pecado entrara en el mundo, naturalmente que está basado sobre Sus más santos preceptos. Desgraciadamente el divorcio, que es tan común hoy en día, está destruyendo lo que Dios instituyó y lo declaró santo.

Cuando Dios creó a Adán y Eva, los creó hombre y mujer a su propia imagen y semejanza. Por esta razón, las relaciones entre marido y mujer fueron perfectas y sin pecado; fueron tan sagradas y santas como la relación entre lastres Personas de la Trinidad - Padre, Hijo y Espíritu Santo. Estas tres son una. Así mismo en el matrimonio, Dios dice: "un hombre y una mujer deben ser uno".

Puesto que los principios del hogar están basados en la bondad y la absoluta santidad, el pecador difícilmente puede cumplirlos. Sin embargo, en estos mensajes deseamos hablar principalmente a aquellos, quienes, a través del nuevo nacimiento han sido unidos en Cristo; para estas personas, los principios del hogar continúan como en sus comienzos. El Señor Jesucristo así lo afirma una y otra vez. No encontramos ningún lugar en las Escrituras, en donde se diga que Dios haya alterado estos principios para acomodarlos a los intereses de hombres pecadores.

Debemos recordar que cualesquiera alteración de los principios básicos que operan en el hogar, fueron hechos por la voluntad permisiva de Dios, motivada por la dureza de corazón de los hombres. Pero los cristianos, quienes han nacido otra vez y han recibido el Espíritu de gracia, no deberían clasificarse entre los israelitas endurecidos de corazón que vivieron bajo la ley y rechazaron los medios que Dios les proveyó para lograr una vida santa.

La obligación de que el hogar tiene que permanecer bajo los mismos principios sagrados de cuando fue instituido, es señalada por la comparación hecha en la relación entre marido y mujer y la de Cristo y Su Iglesia (Efesios 5). Allí se nos enseña que Cristo está ligado a la Iglesia, mediante lazos de unión indisoluble y eterna. Esto es, entonces, lo que debe reflejarse en el matrimonio.

UNA RELACIÓN SAGRADA

El matrimonio es la más tierna y sagrada relación de la vida. "Los dos serán una sola carne", dice Dios, en el capítulo 2 de Génesis. El uno debe ser el complemento del otro. Este es el principio de Dios, el fundamento de Dios para el hogar:

Dios ha declarado también, que el matrimonio es honroso:

"Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios." (Hebreos 13:4)

La Biblia dice por otro lado, "que el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne". Dios ha provisto el hogar para el bienestar del hombre. "No es bueno que el hombre esté solo", dijo, y por eso le proporcionó ayuda idónea. En 1ª Corintios 7:2 encontramos otra afirmación referente a esta misma verdad:

"Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido."

Dios instituyó el matrimonio para evitar cualquier afecto desordenado y hacer posible el orden social, para que a través de familias bien establecidas, la verdad y la santidad del matrimonio sea transmitida de una generación a otra. La paz y el bienestar de una nación depende de la pureza de sus hogares. "Como es el hogar así es la nación."

SIMBOLISMO DE CRISTO Y SU IGLESIA

Esta unión, esta unidad de dos personas involucradas en el matrimonio, había sido escogida como un emblema de la unión de Cristo y Su Iglesia. Siendo instituido y santificado por Dios, la relación entre esposo y esposa debe ser tan sagrada como la relación entre Cristo y Su Iglesia.

Leyendo otra vez Efesios 5 encontramos esta maravillosa verdad:

"Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla...." (Efesios 5:21-26)

En el capítulo 2 de Génesis leemos que Eva fue dada a Adán. El sabía, por supuesto, que ella fue tomada de su costado y hecha de una de sus costillas; por eso dijo: "Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne." Los dos eran uno. Eva no fue tomada de la cabeza de Adán, lo cual podría significar que ella tenía que dominarle, ni tampoco fue tomada de sus pies, lo cual podría sugerir que ella debería ser dominada y pisoteada por él, sino que fue tomada de su costado, de cerca de su corazón, el asiento del afecto y del amor. Por eso Dios ha ordenado al esposo amar a su esposa, así como ama a su propio cuerpo:

"Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella........ Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la Iglesia" (Efesios 5:25 al 29).

EL DIVORCIO NO FUE PROVISTO

Dios no hizo ninguna provisión para la separación o el divorcio como ahora se lo llama, porque el matrimonio fue instituido antes de la entrada del pecado. No había causa o razón para separación. El pecado por sí solo es lo que sirve de base para la lujuria, el egoísmo, y el odio; a la vez la causa del divorcio. Algunos pueden acusarme como una persona presuntuosa cuando afirmo que Dios no hizo provisión para el divorcio, pero esto es lo que la Biblia enseña.

Veinticinco años después de la institución del matrimonio, Moisés permitió el divorcio bajo una condición; solamente fue la voluntad permisiva de Dios, debido a la dureza de corazón de los hombres. Pero esta permisión no cambió el principio original del matrimonio instituido por Dios, ni aquello de que un hombre y una mujer deberían estar unidos, y que serían una sola carne a lo largo de toda la vida. La unión matrimonial es tan íntima, que constituye un ligamento sólido como el que une las diferentes partes del cuerpo humano. Para el hombre y la mujer que se casan, la separación vendría a ser como la amputación de un brazo o de una pierna de su propio cuerpo.

En el Nuevo Testamento encontramos que Jesús restaura el principio de la unidad del hogar como fue en el comienzo. Estás afirmaciones pueden ser halladas en Mateo 19:3-9; Marcos 10:1-2 y Lucas 16:18. El Espíritu Santo, a través de Pablo, reafirma nuevamente el mismo principio de la unidad de marido y mujer en 1ª Corintios 7:10-15 y Romanos 7 del 1 al 4.

Cristo establece el principio de la unión al referirse a la unidad entre El mismo y la Iglesia. (Efesios 5). Es verdad que en la Iglesia muchos han fallado y han perdido el compañerismo con El, sin embargo, también es cierto, que no podemos vivir separados de El. En Juan 10:28, 29, leemos esto:

"Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie les arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre."

Otra afirmación categórica concerniente a nuestra relación inquebrantable con El, está en Romanos 8:35-39:

"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro."

No podemos ser separados de Su amor. El nos hará buenos durante el resto de nuestra vida y a través de toda la eternidad.

Debemos tener presente que la Biblia usa esta relación de Cristo con la Iglesia como un ejemplo del vínculo permanente de marido y mujer. La verdad concerniente a la segunda venida de Cristo hace mayor énfasis sobre esto. Por ejemplo, leemos en 1ª Tesalonicenses 5:15-17 que nuestro Señor viene "con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios.....y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor."

La misma verdad es ratificada en Juan 14:1-3:

"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis."

Como podemos ver, no hay la menor idea de separación. Nuestra unión con El es eterna. Esta unidad inquebrantable de Cristo y Su Iglesia es usada para ilustrar la unidad inquebrantable que debe existir en el matrimonio. Dios no ha hecho provisión para la separación matrimonial.

El hombre en su debilidad, en su falta de entendimiento y rebelión, se aferra a lo que parece ser una puerta de escape, una salida para esta indisoluble relación matrimonial; y de esta manera poder tener su vida de lujuria y al mismo tiempo mantener tranquila su conciencia. Lo que el hombre busca, es la licencia o justificación para su divorcio, como fue dada bajo la ley de Moisés y aparentemente ratificado por Cristo. Pero Moisés permitió el divorcio solamente debido a la dureza de corazón de los israelitas; y como Jesús reafirma el hecho de que Moisés permitió esto, algunos parecen creer que El está dando consentimiento para ello. Al tratar de buscar un pretexto para quebrantar el matrimonio o al referirse a la voluntad permisiva de Moisés y de Dios y el aparente asentimiento de Cristo, los hombres están cometiendo un grave pecado.

¿Cambiaría Jesús, quien es Dios, el principio dado al comienzo de la creación? Dios no cambia con los tiempos ni con el pensamiento de los hombres. Las normas de Cristo para el matrimonio son las mismas que fueron dadas "en el principio".

Cuando un hombre "renacido" busca una puerta de escape en la Palabra de Dios para tranquilizar su conciencia culpable y poder continuar en su vida de lujuria, lo que realmente está haciendo es admitir la dureza de su corazón y su carnalidad. Al tratar de encontrar consentimiento para gratificar la lujuria de su carne, buscando en la Biblia permisión para pecar, está inconscientemente haciendo a Dios partícipe del pecado. ¡Qué blasfemia! ¡Ojalá que Dios abra nuestros ojos a la verdad!

Por: Theodore H. Epp
"Back to the Bible"
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