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MALAQUÍAS 1
No hay lugar
a dudas en cuanto a que los que somos de Dios hemos sido llamados
a vivir piadosamente en medio de un mundo de impiedad. A lo
largo de toda la Biblia se hace evidente este llamado. Uno
de los libros de la Biblia en los cuales se realiza este llamado
con vehemencia es Malaquías.
Seguramente
habrá escuchado el dicho: Cuando el gato está
fuera, los ratones hacen fiesta.
Bueno,
este dicho puede ser citado por una madre que al llegar a
casa encuentra que sus hijos, a quienes dejó solos,
han desordenado tanto la casa que ha quedado como si hubiera
pasado un tornado sobre ella. También puede ser citado
por un jefe, quien al regresar a su oficina encuentra que,
mientras estaba fuera, sus empleados se dedicaron a conversar
y tomar café y no hicieron nada por lo que realmente
se les paga un sueldo.
Así
es. La presencia física de una autoridad hace que los
subordinados sean más diligentes en el cumplimiento
de sus responsabilidades. Esto es lo que la Biblia llama:
servicio al ojo.
Pero
esto de ser negligentes cuando la autoridad no está
presente, tristemente ocurre también en el campo espiritual.
Claro, como el Señor no está físicamente
en este mundo, los creyentes tenemos la tendencia a ser negligentes
en nuestro estilo de vida. La Biblia habla de esta lacerante
realidad.
El
Señor lo ilustró con una parábola conocida
como El siervo prudente que se encuentra en Mateo
24:45-51 donde dice: ¿Quién es, pues,
el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre
su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado
aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle
haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus
bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere
en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare
a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los
borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en
día que éste no espera, y a la hora que no sabe,
y lo castigará duramente, y pondrá su parte
con los hipócritas; allí será el lloro
y el crujir de dientes.
La
parábola trata acerca de dos siervos. El uno era fiel
y prudente porque estuvo trabajando con diligencia aún
cuando su amo tardaba en regresar. El otro, en cambio, era
infiel y necio, porque descuidó sus responsabilidades
mientras su amo tardaba en regresar. Esto es justamente lo
que está pasando hoy en día en la iglesia de
Cristo. El Señor Jesucristo no está físicamente
en este mundo, está tardando en regresar, y muchos
creyentes se han vuelto negligentes en su estilo de vida.
Pero,
este problema no es nuevo, y no afecta solamente a la iglesia.
Afectó también a los judíos que retornaron
a su tierra después del exilio en Babilonia. Como es
sabido, a causa de su pecado, Israel sufrió el cautiverio
en Babilonia. Después de setenta años de cautiverio,
en cumplimiento de la profecía de Dios por medio de
Jeremías, retornaron a su tierra natal unos 50.000
exiliados bajo el mando de Zorobabel. Esto aconteció
entre los años 538 y 536 antes de Cristo.
Bajo
el liderazgo de Zorobabel se logró reedificar el templo
de Jerusalén en el año 516 antes de Cristo,
no sin contratiempos, en los cuales Dios ministró a
su pueblo a través de los profetas Hageo y Zacarías.
Una vez reconstruido el templo, se hizo posible reiniciar
todos los ritos judíos en el templo.
Sé
re estableció el sacerdocio, se re estableció
el servicio de los levitas, se reinició la entrega
de diezmos y todo lo demás que prescribía la
ley de Moisés. Años más tarde regresó
del exilio Nehemías, en el año 445 antes de
Cristo, con el propósito de reedificar los muros de
Jerusalén que hasta ese momento estaban en ruinas.
Dios prosperó la obra y a pesar de la tenaz oposición
interna y externa se reedificaron los muros de Jerusalén
en un tiempo record de 52 días.
Nehemías
se quedó en Jerusalén por un buen tiempo, doce
años exactamente, como gobernador pero al final de
este tiempo volvió al palacio de Artajerjes. Nueve
años más tarde fue nuevamente a Judá,
en el año 424 antes de Cristo.
Cuando
Nehemías estuvo viviendo en Jerusalén, el pueblo
estaba cumpliendo con su responsabilidad de vivir un estilo
de vida conforme a los mandatos de Dios, pero cuando Nehemías
se ausentó temporalmente, ¿qué se imagina
que hicieron los judíos en Judea? Exactamente.
Aflojaron
sus responsabilidades como pueblo escogido de Dios. Los sacerdotes
hicieron de los sacrificios una fuente de ganancia personal.
Fomentaron la corrupción con el pretexto de estar sirviendo
a Dios. El pueblo hizo de los rituales del templo un mero
ejercicio mecánico carente de significado espiritual.
Fueron
infieles con los diezmos que debían entregar a Jehová.
Dudaron de los propósitos de Dios y se entregaron a
las pasiones de la carne. El divorcio estaba a la orden del
día. Los matrimonios en yugo desigual eran la moda
de la época. Es decir que el pueblo escogido de Dios
comenzó a vivir como los paganos.
Fue
en estas circunstancias que Dios comunicó a su pueblo
el mensaje en el libro de Malaquías. Ahora, pongámonos
la mano en el pecho y seamos honestos. ¿No es esto
lo mismo que está viviendo la iglesia de Cristo hoy
en día?
Existen
muchos paralelos interesantes entre lo que sucedió
con el pueblo de Israel en el pasado y lo que está
sucediendo con la iglesia de Cristo hoy en día. El
Señor Jesucristo tarda en venir y su pueblo ha aflojado
mucho en su estilo de vida. Algunos están lucrando
con el servicio al Señor. Con el pretexto de estar
sirviendo al Señor se están llenando los bolsillos
de dinero ajeno.
Prometen
sanidad, prosperidad, felicidad, a cambio de generosas contribuciones
monetarias de millones de ingenuos. Otros están muy
cómodos calentando un banco en un templo domingo a
domingo, mientras su mente está en cualquier otra cosa
menos en las cosas del Señor, y con eso piensan que
Dios debe estar satisfecho con ellos. Otros están siendo
infieles en sus ofrendas al Señor. Ni siquiera entregan
el diez por ciento, peor algo más. Jamás han
experimentado la bendición de dar al Señor con
generosidad. Otros tantos piensan que el divorcio es la mejor
solución a un conflicto doméstico. Un buen número,
tanto hombres como mujeres, están uniéndose
en matrimonio con parejas incrédulas. Hay los que piensan
que Dios es injusto, que no vale la pena esforzarse por vivir
en santidad.
Así
está la iglesia de Cristo hoy en día. El panorama
es muy parecido a lo que fue en los tiempos de Nehemías.
De modo que lo que Dios dijo al pueblo de Israel por medio
de Malaquías, tiene su aplicación a la iglesia
de hoy en día.
En
Malaquías tenemos un llamado a vivir piadosamente en
medio de un mundo de impiedad. Así que, comencemos
a estudiar este contundente mensaje de Dios.
En
cuanto al autor, ha habido algunos que han sugerido que el
autor puede ser anónimo, basándose en el hecho
que Malaquías significa: mi mensajero o
mensajero de Jehová Bien podría
tratarse, dicen ellos, de un título, más no
de un nombre propio. En ninguna otra parte de la Biblia aparece
el nombre propio Malaquías.
Además,
en el texto del libro no se hace ninguna referencia a la tribu
que pertenecía Malaquías ni al lugar de donde
provenía. Pero en contra de esta manera de pensar está
el hecho que por cuanto todos los otros libros proféticos
identifican al nombre del autor en la introducción
de sus escritos, entonces no sería nada fuera de lugar
que Malaquías también sea el nombre propio del
escritor humano de esta profecía.
Según
la tradición judía, Malaquías era un
miembro de la Gran Sinagoga que recolectó y preservó
las Escrituras. Por otro lado, el libro de Malaquías
es el último libro, cronológicamente hablando,
del Antiguo Testamento. Después de este libro existe
un período de silencio de más de 400 años.
Este
período de silencio se terminó con el mensaje
de Juan el Bautista: Arrepentíos porque el reino de
los cielos se ha acercado.
Como
ya se dijo antes, Malaquías debe haber sido escrito
durante el tiempo que Nehemías regresó a Persia,
es decir entre el año 433 y 424 antes de Cristo, cuando
los judíos que retornaron del exilio de Babilonia,
aflojaron en su celo por vivir vidas agradables al Señor.
En
Malaquías encontramos un mensaje de juicio a Israel
por su multitud de pecados y también una promesa de
Dios en el sentido que en un día futuro, cuando los
judíos se arrepientan se revelará el Mesías
y se cumplirán las promesas de Dios para su pueblo.
Si Usted nota que su vida espiritual ha entrado a un peligroso
letargo, y hoy por hoy no es lo que Dios quisiera que sea,
yo le desafío a poner atención en el mensaje
de Dios por medio de Malaquías. Estoy seguro Dios tiene
una palabra para Usted. |