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Programa del18 de Abril del 2014

 
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LA BIBLIA DICE…

ESTUDIO BÍBLICO

Programa No. 04-18-2014

La primera consulta para el programa de hoy es de un amigo oyente de Guatemala. Nos comparte que tuvo una novia, quien no era creyente cuando comenzó el noviazgo, pero más tarde recibió a Cristo como Salvador. El noviazgo terminó hace poco, porque, en parte, los padres de él no estaban de acuerdo con ese noviazgo. El problema es que este joven tuvo relaciones sexuales con ella mientras estaban de novios, y ahora tiene fuertes tentaciones en el área sexual. Nos consulta acerca de cómo vencer esas tentaciones.

CORTINA---------------------------------------

Gracias por su consulta amigo oyente. Un popular refrán afirma que lo que comienza mal, termina mal. Esto se ha hecho evidente en su caso. Desobedeciendo a Dios, porque Dios dice que un creyente no debe unirse en yugo desigual con un incrédulo, se puso de novio con una joven no creyente. Según lo que nos comparte, ella recibió al Señor Jesús, como su Salvador, siendo ya su novia, pero sólo Dios sabe si esa decisión fue sincera, o simplemente fue para complacerle o tal vez para complacer a sus padres, de modo que no se opongan a la relación de noviazgo. De todas formas, su relación con su novia no debe haber sido lo que podríamos llamar una relación sana, por cuanto en algún momento llegaron a cometer el pecado de fornicación. La relación con su novia ha terminado, pero las consecuencias de su pecado todavía permanecen. Una de las consecuencias es justamente la lucha que hoy está enfrentando contra las tentaciones en el área sexual. Mi consejo amable oyente es que vaya a la raíz de su problema. La raíz de su problema es la desobediencia a Dios al iniciar una relación de noviazgo con una persona incrédula. Reconozca y confiese a Dios este pecado. Esto le condujo a otro tipo de desobediencia. Me refiero a la desobediencia a sus padres, por cuanto ellos no estaban de acuerdo con su relación de noviazgo. Reconozca también este pecado, confiéselo a Dios y pida perdón a sus padres. Por último, su desobediencia a Dios y a sus padres, le condujo al pecado de fornicación. Reconózcalo y confiéselo a Dios. Pero en este asunto es necesario hacer algo más. Es indispensable que además de confesar su pecado a Dios, y pedir perdón a Dios, es necesario también pedir perdón públicamente a la iglesia local en la cual se congrega. ¿Por qué? Pues porque su pecado de fornicación no sólo atentó contra la santidad de Dios sino también contra el testimonio de la iglesia local. Esto debe ser parte del proceso de disciplina que necesita para ser restaurado. No se trata de castigo por lo que hizo. La disciplina es lo que necesita para volver a ser lo que Dios quiere que sea. Note lo que dice Hebreos 12:5-8 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
 Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor,
 Ni desmayes cuando eres reprendido por él;
Heb 12:6  Porque el Señor al que ama, disciplina,
 Y azota a todo el que recibe por hijo.(A)
Heb 12:7  Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
Heb 12:8  Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.
De modo que no es cuestión de que su noviazgo terminó y punto. Usted necesita ser disciplinado, amable oyente. Esto se aplica también a su novia, asumiendo que ella también es creyente y que también se congrega en la misma iglesia. Por otro lado, nos ha compartido acerca de sus luchas contra la tentación sexual. Al respecto me gustaría compartir lo siguiente: Como sabe, el sexo fue creado por Dios y es por tanto algo puro. En su soberanía, Dios limitó el uso del sexo a la relación de un hombre con una mujer los cuales previamente se han unido en matrimonio. Todo uso del sexo fuera del marco legítimo que Dios ha establecido para su uso, es contrario a la voluntad de Dios. Por otro lado, la tentación al mal uso del sexo es extremadamente poderosa tanto en los jóvenes como en los que no estamos tan jóvenes. A decir verdad, mientras estemos en este mundo, sin importar la edad que tengamos y sin importar la madurez espiritual que tengamos, todavía podemos ser fácil presa de la tentación al mal uso del sexo. Para apartarnos del pecado de la impureza sexual es necesario tomar medidas drásticas. Por eso, la Biblia recomienda huir de las tentaciones de índoles sexual.
2ª Timoteo 2:22 dice: "Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor."
Ante una tentación de índole sexual, la responsabilidad de todo creyente es huir. Huir significa irse lo más lejos posible y lo más pronto posible de algo que reviste algún peligro. Esto es lo que necesita hacer para no caer en la tentación sexual. Parte del huir para implicará destruir todas las revistas pornográficas que tenga escondidas en algún lado. Implicará alejarse de los amigos que le incitan a la pornografía. Implicará que deje de frecuentar lugares en los cuales sabe que sus ojos van a ser expuestos a la pornografía. Implicará cambiar de canal o apagar el televisor cuando aparece una escena escabrosa. Implicará abstenerse de ir a cines donde proyectan películas cuyo contenido incita a la tentación sexual. Implicará dejar de oír chistes obscenos que son comunes en la rueda de amigos. La idea no es que se vuelva legalista o mojigato, la idea es que está huyendo de las pasiones juveniles como una medida necesaria para evitar caer en la tentación sexual. Pero por otro lado, además de huir en el sentido de alejarse de la tentación sexual es necesario huir hacia el refugio que ofrece la palabra de Dios, la Biblia.
Ponga atención a lo que dice Salmo 119: 9-11 "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti."
El salmista hace una gran pregunta: ¿Con qué limpiará el joven su camino? Es de cierto modo la misma pregunta que se ha hecho. ¿Cómo puedo vencer la tentación sexual? La respuesta es con guardar la palabra de Dios. Guardar la palabra de Dios significa conocer la palabra de Dios, entender la palabra de Dios, meditar en la palabra de Dios, memorizar la palabra de Dios y practicar la palabra de Dios. Por eso dice el texto: En mi corazón, o en mi proceso de pensamiento, he atesorado la palabra de Dios y eso me ha permitido no pecar contra Dios. Si no quiere ceder a la tentación sexual, necesita huir de todo lo que tenga que ver con ello y llenar su mente con la palabra de Dios. Esto le permitirá pensar como Dios piensa, amar lo que Dios ama, odiar lo que Dios odia y vivir como Cristo vivió cuando estuvo en la tierra. Examine su vida. ¿Se está acercando demasiado al fuego del pecado sexual? No vale la pena que lo haga, porque de seguro caerá en él. ¿Está invirtiendo tiempo en la palabra de Dios? No es suficiente oír la palabra de Dios, necesita también leer por usted mismo la palabra de Dios, necesita estudiar la palabra de Dios, necesita meditar la palabra de Dios y necesita memorizar la palabra de Dios. ¿Está invirtiendo tiempo en la oración? Si no está orando es muy difícil que logre tener el poder para vivir en santidad. ¿Está ocupando su tiempo en servir a Dios? No olvide el viejo dicho: Mente desocupada es el mejor taller para Satanás. Ocupe su mente en algo que tenga que ver con el Señor. No olvide que usted murió juntamente con Cristo de modo que ya está muerto al pecado. Cada vez que ataque la tentación sexual, considérese muerto al pecado y resista en el poder del Espíritu Santo a complacer lo que ardientemente pide su vieja naturaleza. No olvide la única manera de vencer la tentación sexual es huyendo. Huyendo de todo lo que incite a cometer estos pecados y huyendo hacia la palabra de Dios, y el servicio a Él. Que el Señor le bendiga.

CORTINA--------------------------------------------

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