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“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre”. 1° Juan 2:15-17

Me encuentro junto a mi esposa en el parqueadero de un centro comercial. Es algo temprano, esperamos que abran las puertas al público. En la escasa luz de ese recinto alcanzamos a ver a los ocupantes de los demás vehículos que esperan igual que nosotros. Las luces azules de las pantallas de sus celulares táctiles destellan en el interior. Metidos en sus mundos esperan que comience el día. Algunos mensajean  a amigos, otros revisan sus cuentas bancarias móviles, otros escuchan música o ven videos o cualquier otro sitio de Internet al que puedan acceder desde sus celulares. ¡El mundo en sus manos! Acabo de agregar al diccionario del programa “Word” en mi computador la palabra “mensajean” que mencioné hace unos segundos. Es que es nueva, no la reconoce el diccionario tradicional. Así como “Skipe”, “chatear”, “face” y otras tantas. Es la nueva tendencia que atrapa a millones de ciudadanos que sienten que tienen “el mundo en sus manos”. Pero ignoran que, en realidad, ellos son atrapados por el  mundo. No son conquistadores sino conquistados, no son los dueños sino esclavos, no son vencedores más bien derrotados. Derrotados por esta vorágine sensual y consumista que avanza cual tsunami arrasando a su paso a adultos, jóvenes, adolescentes y hasta niños. Si no te “subes a la ola” quedas fuera. Fuera del sistema. La Biblia llama a este sistema: “Kosmos.” Hace referencia a este sistema organizado cuyo director es Satanás mismo y cuyo objetivo es destruir todo lo que tenga la estampa divina. Es nuestro mundo.  Amas a Dios y las cosas de arriba, o amas al mundo y las cosas de la tierra. Quiero decirte dos cosas más. La primera, Satanás es quien maneja el mundo y toda persona que ciegamente se entrega al mundo es marioneta en sus manos. Pero hay algo más, pronto, muy pronto, el mundo estará en manos de Aquel que realmente es el legítimo dueño: Jesús. Sólo aquellos que en esta vida le reconocimos como Señor seremos salvos en aquel día. Abre tus ojos. No tienes el mundo en tus manos, el mundo te tiene a ti y sólo Cristo puede hacerte verdaderamente libre.

Por: Pablo Martini
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