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“Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado”. Jeremías 6:16
La vida de hoy no se parece en nada a la vivida por nuestros padres. Es que nuestra sociedad cambia tan rápido... Estos cambios sociales son, al principio, observados con sorpresa y estupor. Luego, se los mira con indiferencia y nos acostumbramos. Finalmente, terminamos aceptándolos, porque decimos que no se puede vivir en sentido contrario. Esto ha rebajado la condición humana, transformándonos, lentamente, en personas huecas y vacías. Nuestra conducta es regida, finalmente, por la moda. Creamos dioses falsos que regulan nuestro estilo de vida hasta en las cosas más nuestras. La independencia, la violencia, el egoísmo y la soberbia han llegado a sustituir los valores más nobles de nuestra especie. ¿Cómo hacerle frente a esta realidad abrumadora? Cuando alguien se para firme para denunciar esto y propone regresar a los ideales antiguos de ética y moral, se le tilda de arcaico en esta época de la tolerancia y relativismo en la cual vivimos. Es que ya no existen absolutos; todo es relativo. Pero, sin darse cuenta, se cae en otro absoluto: el del relativismo. Todos los atajos que nos propone el mundo no son más que caminos que al hombre le parecen derechos, pero su fin, dice la Biblia en Proverbios 14:22, son caminos de muerte. La mayor riqueza de un individuo no está determinada por la sumatoria de sus bienes materiales, sino por la fortaleza de su carácter. Necesitamos, urgentemente, volver a las sendas antiguas, porque este estilo de vida sensual nos ha acabado, nos ha deshidratado. Dice el profeta Jeremías, en el capítulo 6:16: “Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado”. Amigo, la felicidad no consiste en hacer lo que me plazca, sino en caminar bajo las pautas que Dios ha ideado para la vida del hombre. Dijo Jesús: “Yo soy el camino, y la Verdad y la Vida”. Camina en sus caminos antiguos y experimentarás la mayor felicidad que jamás haya imaginado. 

Por: Pablo Martini
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